Estoy preparando la entrevista que mañana le haremos en Protagonistas Madrid de Punto Radio a Alex Rovira [att. que mañana será unos minutos más tarde de lo habitual: será sobre las 13:30] sobre su libro La buena vida.Lo cierto es que el libro está lleno de textos que son no sólo bellos sino inspiradores y ya sabéis que para mi esa es una cualidad muy importante no sólo de los libros sino de las películas, de la formación o de las conferencias.La personas normalmente no necesitamos recetas, necesitamos inspiración o un elemento catalizador que nos impulse a sacar lo mejor de nosotros mismos. Aunque esta idea la desarrollaré otro día.
Como de costumbre, te ofrezco una idea de las muchas que merecen la pena en este libro. Me ha encantado, por simple pero certero, el siguiente texto. Te deseo que lo disfrutes.

“Otra característica común de las personas que se declaran felices es su capacidad para valorar y disfrutar lo que tienen […] Y no nos referimos a la posesión de bienes materiales, que más que felicidad procuran confort, bienestar o placer. Al contrario, la felicidad parece emerger de la toma de conciencia de aquello que es obvio y que, precisamente por ello, obviamos: un buen estado de salud, la compañía de nuestros afectos, el contacto con la naturaleza, una buena conversación, tener el privilegio de trabajar en algo que nos gusta…

En la antigua Grecia existía un concepto que, por desgracia, ha caido en desuso con el paso del tiempo: obnosis. La obnosis hace referencia a aquello que es obvio y que paradójicamente acaba siendo obviado. […]. Obviamos lo obvio”

Y yo, desde luego, no quiero obviar lo obvio.

Hace unos días a un amigo le han diagnosticado dos cánceres. Ahora parece fácil apreciar la amistad y darse cuenta de que la vida es un regalo y un milagro. En una situación difícil todos nos damos cuenta de lo que es realmente importante.
El mérito radica en darse cuenta de lo que siendo importante a veces obviamos cuando la vida transcurre con aparente normalidad [si es que tal cosa es posible].

Aprendamos a apreciar lo obvio hoy. Alguien, la verdad no recuerdo quién, dijo una vez que lo que no se aprende por discernimiento se aprende por sufrimiento.

Sergio Fernández

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