Ayer me pasó algo muy curioso. Trabajando en una sesión de coaching sobre herramientas para mejorar el rendimiento en el trabajo, tal y como había solicitado el propio equipo, una de las personas del mismo dijo algo así como:
“Estupendo. Creo que ya sé cómo trabajar en menos tiempo. Hay alguna idea que ya he implementado que ha mejorado mi competitividad. Ahora mi jefe me pagará lo mismo y me rellenará las horas que he ganado con nuevas tareas. Así que cuando tenga picos de trabajo me tocará hacer horas extras porque le habré acostumbrado a que puedo hacer más de lo que ahora hago. Y además acabaré sacando el trabajo de mis compañeros. Creo que prefiero quedarme como estoy.”.

Conclusión. Acabó la sesión y no tenía muy claro cómo resolver la paradoja de que mejorando su capacidad de trabajo su vida laboral se pintaba más sombría.

Esto es algo que pasa todos los días en empresas que no estimulan ni refuerzan el esfuerzo individual y en las que en el mejor de los casos el esfuerzo se disuelve en el grupo.

A tenor de esto me he acordado del estudio que aparece en el libro No Miedo de Pilar Jericó: Ringelman, un ingeniero agrónomo francés, realizó un estudio con hombres que tiraban de una cuerda: Según las leyes de la física, si cuatro personas tiran de la cuerda ejercen cuatro veces más esfuerzo que si tira uno. Sin embargo, según su estudio, la cifra real era de dos y media. Y si se trata de ocho hombres tirando a la vez, la ratio descendía a menos de cuatro veces el esfuerzo individual.

Y ya, para acabar, te dejo con esta frase de Peter Drucker que dice:

Donde hay una empresa de exito, alguien tomó alguna vez una decisión valiente.

A lo que yo añadiría: Y donde hay una vida de éxito, también.

Sergio Fernández

Por cierto, hoy miércoles entrevistaremos a Pilar Jericó, autora de No Miedo, en Area Metropolitana a las 19:30 [puedes escucharlo en www.puntoradio.com] y mañana jueves en Protagonistas Madrid a las 13:15 [106.3 o 100.9 FM].

X