El viernes me llegó este email que hoy lunes quiero compartir contigo porque trata de cosas que todos sabemos pero que viene tan bien recordar de vez en cuando. ¡A mi al menos me va tan bien…!

¡Feliz semana!

Si no quiere enfermarse: ¡Hable de Sus Sentimientos!
Las emociones y sentimientos que son escondidos y reprimidos terminan en enfermedades como gastritis, úlcera, dolores lumbares o dolor en la columna. Con el tiempo, la represión de los sentimientos degenera hasta en cáncer. Entonces, vamos a sincerar, confidenciar, compartir nuestra intimidad, nuestros secretos, nuestros errores. El diálogo, el hablar, la palabra, es un poderoso remedio y una excelente terapia!

Si no quiere enfermarse: ¡Tome Decisiones!
La persona indecisa permanece en duda, en la ansiedad, en la angustia. La indecisión acumula problemas, preocupaciones, agresiones. La historia humana está hecha de decisiones. Para decidir es preciso saber renunciar, saber perder ventajas y valores para ganar otros. Las personas indecisas son víctimas de dolencias nerviosas, gástricas y problemas de la piel.

Si no se quiere enfermar: ¡Busque Soluciones!
Personas agresivas, intolerantes, despreciativas, no solo no consiguen soluciones sino que aumentan los problemas. Prefieren el ataque, la lamentación, la murmuración, el pesimismo. Mejor es encender un fósforo que lamentar la oscuridad. Una abeja es pequeña, pero produce lo más dulce que existe. Somos lo que pensamos. El pensamiento negativo genera energía negativa que se transforma en enfermedad.

Si no se quiere enfermar: ¡No Viva de apariencias!
Quien esconde la realidad finge, hace poses, quiere siempre dar la impresión de estar bien, quiere mostrarse perfecto, bonachón, etc… pero en realidad está acumulando toneladas de peso. Una estatua de bronce con pies de barro. Nada peor para la salud que vivir de apariencias y fachadas. Son personas con mucho barniz y poca raíz. Su destino es la farmacia, el hospital, el dolor.

Si no se quiere enfermar: ¡Acéptese!
El rechazo de sí mismo y la ausencia de autoestima hace que nos volvamos ajenos a nosotros mismos. Ser uno mismo es el núcleo de una vida saludable. Quienes no se aceptan a si mismos son envidiosos, celosos, imitadores, competitivos, destructivos. Aceptarse, aceptar ser aceptado, aceptar las críticas es sabiduría, buen sentido y terapia.

Si no se quiere enfermar: ¡Confíe!
Quien no confía, no se comunica, no se abre, no se relaciona, no crea relaciones estables y profundas, no sabe hacer amistades verdaderas, reales, profundas. Sin confianza, no hay relación.

Si no se quiere enfermar: ¡No Viva Siempre Triste!
El bueno humor, la risa, el reposo, la alegría, recuperan la salud y traen larga vida. El buen humor nos salva de las manos del doctor. La alegría es salud y terapia.

Por Dr. Dráuzio Varella.

Sergio Fernández

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