Este fin de semana una amiga me dice “no puedo hacer nada al respecto”.
Como yo realmente no sé si puede o no puede, lo único que se me ocurrió fue contarle algo que me sucedió este verano con un mosquito en la habitación.
Era una de estas noches fantásticas de verano en las que uno augura un fantástico sueño con una temperatura ideal y sin embargo algo pequeño, muy pequeño entró en mi habitación y me arruinó buena parte de la noche. Este algo era un mosquito diminuto.
Al principio hice como que no existía pero existía, vaya que si existía…
Luego comencé a dialogar con él, pero lo cierto es que no quería abandonar la habitación…
Después di la luz y decidí afrontar el problema en su justa medida hasta que logré expulsar al mosquito de mi hogar…
Y finalmente, menos mal, lo conseguí. Aunque me dormí instantaneamente, al día siguiente fui consciente de todo la influencia que cada uno de nosotros, por pequeño que sea en un determinado ámbito, puede ejercer.
Cuando hablaba este fin de semana y esta amiga me decía que no podía, yo me acordaba del mosquito. Aunque al final no pudo evitar que me acabara durmiendo, no es menos cierto que acaparó la atención de gran parte de la noche.
Cada uno de nosotros somo en cada uno de los ámbitos de nuestra vida como esos pequeños mosquitos que pueden marcar la diferencia.
Cuando pienses que no puedas, acuerdate de los mosquitos y como, siendo aparentemente pequeños, pueden arruinar la noche de cualquiera.
¿Necesitas hacerte mosquito hoy de algo en especial? Cuando creas que no tienes influencia en algo, acuerdate del mosquito.
Sergio Fernández
X