Ayer madrugé algo más de lo normal […muchas reuniones, muchas citas, muy lejos…] y tuve ocasión de ver amanecer desde el coche.
 
Así que aunque iba lento porque había eso que desde la DGT llaman [y me apasiona el nombre] nivel amarillo: trafico lento con paradas intermitentes o, quién sabe si precisamente por ello, disfruté especialmente del amanecer: de cómo la luz del sol inundó poco a poco el paisaje, de cómo el sol fue regalando reflejos a las vantanas de los edificios, de cómo los coches fueron quitando poco a poco las luces… y todo ello con la calefacción puesta, con los pies calientes, y haciendo una de las cosas que más me gustan: zapping radiofónico.
Así que en medio de esta escena bucólica de carretera atascada en los alrededores de Madrid me pregunté: ¿Cuánto hace que no veo amanecer? ¿Y atardecer?
Me costó recordar cuándo había sido la última vez que me había detenido a ver amanecer o a atardecer pero no me costó recordar un tiempo, no tan lejano, en el que de vez en cuando dedicaba un tiempo a ver atardecer desde mi salón o desde algunas de las fabulosas terrazas en la que puede hacerse en Madrid.
Así que mi pregunta para hoy es sencilla ¿Hace cuánto que no dedicas un rato a ver amanecer o atardecer?
Ayer me di cuenta: merece la pena. Y lo que no me explico es cómo ha pasado tanto tiempo…
 
Sergio Fernández
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