Ya sea la bicicleta o el coche, conducir relajadamente para mi constituye un excelente momento para la reflexión.
Ayer, mientras regresaba a casa, me acordaba de un tiempo no tan lejano en el que todo me sorprendía, en el que todo era nuevo y en el que la vida me descubría una carta nueva cada mañana o cada noche.
Era un tiempo en el que cada experiencia era por primera vez, en el que no había una posible comparación porque no había registro de algo similar. Y de repente me he dado cuenta de que no se trata tanto de las cosas que me sucedían como de la actitud con la que las vivía.
En el fondo me siguen sucediendo cosas nuevas cada día y por ello sigo estando agradecido a la vida, sin embargo puede ser fácil olvidarse de aplicar esa mirada fresca.
Dicen que no le tenemos miedo a lo desconocido, sino a lo conocido del pasado.
Hace un par de días me decía una amiga que su profesora japonesa le dice con cierta frecuencia que cada momento es irrepetible.
Me gusta esta idea para el Pensamiento Positivo de hoy: cada momento es irrepetible. Sé que parece una obviedad pero a mi, a veces, se me olvida.
Sergio Fernández
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