Dicen que para que un hábito se convierta realmente en tal, es necesario hacer lo mismo durante al menos 30 días seguidos.
Pues bien, yo llevaba más de 30 días sin hacer deporte por la mañana nada más levantarme. Hábito desplazado a la tarde principalmente por los rigores del invierno madrileño. Hoy, sin embargo, he retomado esta costumbre y lo primero que he hecho al saltar de la cama ha sido empezar con media hora de deporte que me ha revitalizado para el resto de la mañana.
Simplemente quería compartir contigo este hábito que aunque puede sonar un poco cinematográfico lo cierto es que me hace afrontar el día con una energía vital completamente diferente. Te invito a que si no lo haces, lo pruebes una mañana y lo experimentes por ti mismo.
Sergio Fernández
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