El movimiento feminista izó como bandera eso de que lo privado es público.
Estoy de acuerdo. Creo que no admite mucha discusión el hecho de que lo que hacemos en nuestra vida privada afecta a la sociedad y al entorno.
Sin embargo, hoy me he dado cuenta en una conversación de que resulta que también lo público es privado. Es decir, que nuestra sociedad de alguna manera condiciona la manera en la que actuo.
Esto, que por otra parte parece evidente, si le das una vuelta, comprobarás que tiene más repercusiones de las que a priori aparenta: ¿Realmente tomas esa decisión completamente convencido de ello o lo haces porque hay algún condicionante social que te incita o empuja a ello?
Ya, ya sé que todo está interelacionado pero no está mal de vez en cuando pararse un instante y reflexionar sobre qué parte de tu vida está realmente decidida y cuál está empujada por el contexto social. [Aunque éste el caso, por cierto, no le reste un ápice de responsabilidad a tus acciones y decisiones, cuidado con esto].
Sergio Fernández
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