Uno de mis autores favoritos por lo necesario que resulta para comprender nuestra sociedad actual es Lakoff. Uno de sus libros imprescindibles es No pienses en un elefante.

En este libro Lakoff habla de la teoría de los marcos que en pocas palabras viene a decir que quien impone el marco de la conversación, privada o pública, domina el resultado de la conversación y, por tanto, la realidad. No importa lo que se dice sino desde qué marco se dice.

A mi es un libro que me ayudó a comprender cómo determinados partidos políticos pueden ganar las elecciones en determinados lugares. Y sólo por comprender esto ya le estoy agradecido.
Además se lee en un rato y que como ciudadanos de la sociedad de la información pienso que tenemos la responsabilidad de leer.

Pues bien, ayer me acordaba de este libro por un tema sólo aparentemente alejado de esta cuestión. Uno de los “marcos” que justifican el recorte de impuestos es el de la teoría de la cascada que explica que si se produce un recorte de impuestos a las rentas más altas, el dinero del que dispondrán estas personas y empresas caerá hacia abajo hacia el resto de la sociedad, lo que equivale a generar riqueza para toda la sociedad.

Desde hace una semana tengo viviendo en mi hogar a una persona de origen saharaui que no sabe nada de marcos y a quien la teoría de la cascada en este momento le importa poco o nada. Ha venido a buscar trabajo desde los campamentos de refugiados saharuis y se lo está encontrando más difícil de lo que pensaba.

Y tras varios días de infructuosa búsqueda laboral, ayer de repente me acordé de la teoría de la cascada y me pregunté dónde estaba en este momento todo ese dinero que hemos recortado de impuestos, dónde están todos esos puestos de trabajo que se iban a crear, dónde se encuentra el dinero que se supone que todas las obscenas fortunas [y hablo de las obscenas, nunca de las que se han creado con tesón, creatividad, constancia y trabajo] iban a dejar caer como una cascada hacia abajo.

Lo único que en este caso ha caído hacia abajo ha sido la irresponsabilidad de una Europa y de una ONU que ha permitido que un país lleve 30 años en campamentos de refugiados a dos horas de Madrid, y que caiga hacia abajo, como en una cascada, la falta de expectativa de generación en generación. ¿Te puedes imaginas vivir sin ninguna expectativa?

Me gusta lo de la teoría de la cascada pero siempre que se emplee también para explicar cómo nuestra falta de compromiso y cómo nuestra inacción ante el mal hacer de los demás, políticos o no políticos, estoy hablando de cada uno de nosotros, caen también en cascada siempre hacia los menos favorecidos. La teoría de cascada supongo que aplicará en ocasiones al amasamiento de fortunas pero de lo que sí que estoy seguro es de cómo sí que aplica a la caída de las situaciones menos favorecidas. Y si piensas que sólo le aplica a una persona que viene a buscar empleo desde muy lejos, piensas en cómo bajan las decisiones en tu empresa o en cualquier organización en la que participes.

Así que mi Pensamiento Positivo de hoy dice que si alguien te propone un marco, revísalo bien antes de “comprarlo” porque con ello no sólo te harás un favor a ti mismo sino posiblemente a otras muchas personas.

Por cierto, si te ocurre algún empleo para una persona con muchas ganas, papeles en regla y poco español, puedes emplear mi e-mail.

Sergio Fernández

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