Ayer, cuando regresaba a casa después de ver Gran Torino, de Clint Eastwood [ha vuelto a dar en el clavo] pasé por junto a una gasolinera. La sorpresa vino cuando presencié, parece inverosimil pero es cierto, una cola de siete u ocho coches esperando no para repostar combustible o hinchar las ruedas, no, sino para lavar el coche.

Y esto me hizo preguntarme muchas cosas.

¿Para qué queremos lo seres humanos nuestro tiempo libre? Todo el mundo parece ansiar más tiempo libre. Lo que con frecuencia yo me pregunto es para qué. ¿Para estar todo el día tumbado al sol? ¿Para hacer cola para lavar el coche? ¿Para seguir aumentando año tras año la exposición a ese electrodoméstico que nos ha robado el tiempo que el resto de los electrodomésticos nos habían hecho ganar?

Y la pregunta no es baladí: ¿Para qué quieres tiempo libre?

¿Qué es lo que crees que tienes que hacer con tus ratos de ocio? ¿Qué te gusta hacer y cómo afecta eso al resto de tu vida, a otras personas y al resto del planeta?

Últimamente mi línea de Pensamiento está muy influenciada por la Logoterapia, es decir, por la terapia del sentido. La logoterapia afirma que aquel que encuentra un qué, encontrará un cómo. Te recomiendo encarecidamente el libro El hombre en busca del sentido.

Y para mi esta es la clave: encontrar un “qué”. Un “qué” que le de sentido a nuestra vida, que nos ayude a dirigirnos hacia algún sitio y, sobre todo, que nos ahorre tener que pasar un soleado y primaveral domingo por la tarde haciendo cola para lavar un coche.

Sergio Fernández

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