La vida es sutil. Al menos a mi me lo parece.
 
Le gusta susurrarnos. Y si uno no escucha, entonces pierde la dulzura y nos grita.
 
Normalmente, si somos lo suficientemente conscientes, la vida nos avisa poco a poco de las cosas importantes. Lo que pasa es que a veces no escuchamos.
 
Llevo un tiempo con una idea en la cabeza: cambiarme de casa. Ayer mismo lo hablaba. 
 
Hoy ha sucedido un pequeño aviso que, sin que me llegue a afectar directamente, interpreto como un pequeño aviso: han robado en casa de mi vecino y lo han intentado en la mía. 
 
Sólo la diosa Fortuna sabrá porqué no han conseguido entrar. Yo estoy agradecido de que no lo hayan hecho. A lo mejor han tenido un ataque de intuición y se han dado cuenta de que los libros, lo único que, literalmente, encontrarían en su interior, no tienen ningún valor de reventa.
 
Sea como fuere. Yo lo interpreto como un susurro, como una confirmación a esta intuición que llevo sintiendo un tiempo. Agradezco que no haya pasado nada y me doy por enterado. Ahora, manos a la obra…
 
¿Alguna señal sutil de la vida que se te haya pasado por alto hoy? ¿Algún ruidito en el coche que luego se convierte en avería gorda? ¿Algún pequeño dolor que tratado ahora no tiene ninguna importancia pero en un futuro quizá sí? 
 
Shhhhhhhhh, vamos a escuchar…
 
Sergio Fernández

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