Es fácil que cuando llegas a un sitio por primera vez lo veas con unos ojos frescos, nuevos. Es fácil que todo te sorprenda
 
Es fácil también que si visitas un lugar con frecuencia, esa misma mirada fresca se vuelva algo más automatizada, algo menos despierta, incluso algo prejuiciosa.
 
Me gusta entrenar mi mirada para ser capaz de ver los lugares pero sobre todo las personas como si fuera la primera vez que lo hago.
 
Es un juego que no te resultará difícil pero cuyos resultados quizá te sorprendan.
 
¿Jugamos hoy a “te veo como si fuera la primera vez que te veo en la vida”?
 
Sergio Fernández
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