Ya es hora de reconocer que nos hizo el lío.

Aquel día en el que Descartes se levantó inspirado y dijo “pienso luego existo” no fue un gran día para Occidente.

Al señor se le podría haber ocurrido algo más parecido a la realidad como “existo luego existo” pero entonces seguramente nadie, las cosas como son, le hubiera hecho mucho caso. O quizá podría habernos legado “existo luego pienso” pero éste, la verdad, como slogan tiene mucha menos fuerza que “pienso luego existo” y para ser filósofo también hay que ser un poco publicista.

El hecho es que esta sobrevaloración del pensamiento en detrimento del ser ha tenido varias consecuencias en nuestra manera de entender la vida por esta parte del planeta. Una de ellas es que sobrevaloramos el pensamiento y la consecuencia directa de esto es que sobrevaloramos el hacer frente al existir.

Estos días la pregunta de moda definitivamente es ¿Qué haces en vacaciones? Y más vale que tengas preparada una respuesta convincente. De otras manera estás perdido socialmente.

La cuestión es que hoy me he dado cuenta de que todo el mundo pregunta ¿Qué vas a hacer? Y yo me pregunto ¿Y qué pasaría si no quisiera hacer nada?

Ser, existir no está de moda. Este siglo lo que se lleva es hacer. Hacer un montón de cosas. Por eso, esta mañana me he preguntado ¿Hace cuánto que no solamente soy? Es decir, que estoy sentado sin hacer nada. Que soy sin necesidad de estar enfrascado en cualquier otra tarea, incluido pensar en algo específico.

¿Hace cuánto que no simplemente eres? Creo que la próxima vez que me pregunten que voy a hacer en vacaciones, voy a hacer como Forrest Gump, que cuando le preguntaban ¿Qué vas a ser de mayor?, respondía ¿Es que voy a ser otra cosa?… pues yo creo que voy a responder ¿Es que hay que hacer algo?

Sergio Fernández

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