Las personas que creen que no es posible no deberían interrumpir a los que están trabajando.
No recuerdo dónde escuché esta frase pero hoy me he acordado de ella. La cuestión es que esta mañana se ha publicado una entrevista en La Vanguardia que ha suscitado una anormal oleada de respuestas negativa sobre mi libro VIVIR SIN JEFE. Y diré que es la ÚNICA excepción tras varios meses de un bombardeo continuo de entrevistas y correos electrónicos de todas partes de España y más de 150 reseñas y entrevistas para medios de comunicación sobre Vivir sin jefe. Aún así, tengo que reconocer que tanta crítica gratuita me ha parecido injusta.
Dicen los abuelos, supongo que será verdad, que nadie tira piedras sobre el árbol que no tiene frutas.
En cualquier caso, yo me preguntaba por qué todas las personas que se han dedicado el día de hoy a escribir falsedades, a insultar y a criticar un libro que seguro que no han leído, no estarían trabajando en su futuro… qué fácil es criticar y echar la culpa a los demás en lugar de ponerte a sembrar tu propia huerta.
Uno de los comentarios decía “¿Por qué será que la gente se queja del poco dinero que gana y no de lo tonta que es?” Yo no diría eso, sin embargo sí que me pregunto ¿Por qué no escuchamos más? Simplemente eso. He escrito un libro con lo mejor que puedo aportar a los demás, y lo digo sinceramente, y muchos hoy lo han criticado sin ni siquiera leerlo.
Si algo he aprendido en la vida es que todo el mundo, y digo todo el mundo, tiene una verdad que contar. Mi conclusión es que es mejor escuchar que criticar. Y de hecho acabo de leer atentamente todos los comentarios.
Y por todo esto eso me acordaba hoy de esta frase: Los que dicen que no es posible, no deberían molestar a los que están trabajando.
Por cierto, me llevo otro aprendizaje: Desde hoy en las entrevistas incorporaré la costumbre de medir muy bien cada palabra que diga porque algunas frases sin el contexto adecuado pueden resultar, y de hecho han resultado, malinterpretadas.
Aún así, sólo hoy he recibido más diez correos dándome las gracias o comentándome aspectos de Vivir sin jefe y es con eso con lo que me quedo. Espero seguir aportando mi granito de arena, desde la humildad más absoluta, para que todas las personas que en estos momentos lo están pasando mal, puedan mejorar su vida.
Un día fecundo, en definitiva. Ahora, a descansar.
Sergio Fernández
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