Una semana entera sin escribir en el blog. Parece un siglo. Es la primera vez que me pasa desde que empece este estilo de vida que es bloguear.
 
Pienso sobre qué escribir y son tantas anécdotas, historias, aprendizajes… en fin, empezaré por uno que me gustó especialmente.
 
El pasado jueves me escribe un e-mail una amiga y en un momento de éste me dice [y luego hablamos por teléfono y me invito a que lo publicara si quería…]:
 
“[…] en realidad nos deberíamos felicitar todos a diario por nuestras capacidades como personas, porque nos levantamos, porque cuidamos de nosotros, porque escribimos un email de ánimo a un amigo, porque compartimos una cena, porque prestamos nuestro tiempo y somos altruistas…por tantas cosas.

Acabo de tener una idea….VOY A ESCRIBIR(ME) UNA CARTA FELICITÁNDO(ME)…que a veces se me olvida la persona que soy. ¡Un ejercicio de autoestima!”
 
Creo minuciosamente que es necesario que dediquemos tiempo a reconocer lo que hacemos bien, a que tengamos memoria del éxito, a que seamos capaces de reconocer lo que hacemos bien y, sobre todo, a reconocer a los demás lo que hacen bien. Y a decírselo.
 
¡Cuántas relaciones tendrían finales más felices si simplemente reconociéramos a los demás lo que hacen bien, lo que hacen por nosotros, aquello en lo que son buenos! Sólo eso.
 
¡Cuántas vidas tendrían otra trayectoria si simplemente nos escribiéramos de vez en cuando una carta de felicitación [sin caer, eso nunca, en la autocomplacencia, pero de felicitación]!
 
¿Te escribirás una carta o dedicarás un rato a pensar por qué deberías felicitarte?
 
Sergio Fernández
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