No sé por qué pero me gusta el post de hoy especialmente…
 
En el transcurso de una entrevista que tenía esta mañana, una periodista me ha preguntado:
 
Bien Sergio…..me gustaría que entre los dos inspiremos con algunas pautas o consejos o toques de iluminación, a nuestros lectores a que EMPRENDAN, que emprendan una empresa, que emprendan una relación, que emprendan ese viaje, que emprendan ese curso, o ese proyecto o ese sueño de escribir un libro…..etc…
 
¿Como podemos hacerlo que es lo que a ti te inspiraría? ¿como Coach que le dirías a una persona que quiere y no puede, o cree que no puede?
 
Pues le diría un montón de cosas, siempre que me diera el permiso para decírselas, eso vaya por delante. Le diría, por ejemplo, que si quiere emprender algo deber hacerlo y no sólo por el o ella mismo sino porque emprender aquello que sentimos que tenemos que hacer es un compromiso para con los demás… ¿Qué pasaría si mi escritor favorito no hubiera escrito aquel libro? ¿Qué pasaría si aquel tan buen amigo que conocí viajando no hubiera emprendido aquel viaje? No tendría ni libro favorito ni amigo. ¿Qué pasaría si esa persona no hubiera montado ese restaurante en el que tanto disfruto comiendo? ¿Y si aquella amiga no hubiera emprendido mi sorpresa de fiesta de cumpleaños? Emprender es, como yo lo entiendo, casi un deber con los demás más que una opción con uno mismo.
Le diría también que lo que quiere hacer lo tiene que hacer ya. Algo que comparten todas las personas ancianas de este mundo es que se suelen lamentar no de lo que han hecho sino precisamente de aquellas empresas, en un sentido amplio, que nunca se atrevieron a poner en marcha. Se arrepienten, por norma general, de no haber prestado más tiempo y atención a sus seres queridos y de las cosas que no hicieron. Esto es siempre así. ¿No te lo crees? Sal a un parque y pregúntale a cualquier persona mayor de qué se arrepiente. O mejor aún pregúntale ahora mismo a las personas mayores de tu familia… Ahora, en serio. Hazlo, a lo mejor la nostalgia de sus ojos te da la energía suficiente para ponerte en marcha.
Y por último les diría esa frase con la que cierro el primer capítulo de mi libro Vivir sin jefe: para tener lucidez de vida es preciso tener conciencia de muerte. Y hoy hemos perdido eso. Tú también te vas a morir… ¿A qué esperas para emprender eso que te apetece hacer? ¿Y si mañana no estás aquí? Tienes una oportunidad magnífica por estar aquí vivo. ¡Aprovéchala! ¡Ahora!
 
Sergio Fernández
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