Hace unos días, en una conversación fruto de una estimulante conversación bajo el cielo azul intenso de Madrid, surgió una idea: ir tomando notas de las cosas que he ido aprendiendo en la vida estos últimos treinta años para después reunirlas en un libro y regalarlo a los asistentes a mi fiesta de cumpleaños.
 
Lo que empezó como un pequeño juego ha ido creciendo y la verdad es que no sé si se convertirá en un libro o qué haré con ello, pero de momento estoy disfrutando como un niño anotando cada día observaciones que hago en torno al tema “¿Qué he aprendido estos años por aquí?”.
 
Mientras decido qué hago con ello, y aprovechando que hoy es mi cumpleaños, te regalo cinco de estas conclusiones de vida:
 
– Hay momentos en la vida de extrema lucidez. Es responsabilidad de cada uno no dejarlos pasar como si nada. Esos momentos, si les dejamos el hueco necesario pueden ser los mejores oráculos, asesores y amigos.
 
– He aprendido a no arrepentirme de cosas que hice en el pasado; siempre he actuado de la mejor manera con respecto al marco de referencia que manejaba en cada momento. Hoy lo haría de otra manera pero eso da igual porque en aquel momento lo veía de aquella forma y lo único que importa es ¿Lo hice de la mejor manera posible? Si la respuesta es sí, descansa tranquilo. 
 
– O vives como piensas o acabarás pensando como vives. Es imposible mantener una diferencia significativa entre ambas opciones en el largo plazo y seguir viviendo conectado. 

– Con frecuencia me pregunto qué es lo que ha hecho que yo sea como soy. Aunque cada vez lo tengo menos claro, sí que creo que hay algo que ha marcado toda la diferencia y es la confianza que han depositado en mi.

– La única asignatura real de la vida es aprender a amar y a dejarse amar.

Sergio Fernández

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