Si estos días estás escribiendo tus objetivos, cosa que afortunadamente se está popularizando cada vez más, déjame que comparta contigo una par de reflexiones al respecto:
 
– La primera es una pregunta. Tom Peters sugería en su newsletter que nos preguntásemos ¿Cómo cambiará esto el mundo? Me encantó la pregunta y creo que se trata de un punto de partida muy positivo para, posteriormente, escribir los objetivos. Creo que el arte, que el trabajo que nuestro paso por el mundo tiene que ser sanador y por eso sostengo también que unos objetivos, si no están sinceramente integrados con nuestro deseo más sincero y profundo, no son más una manera más de alejarnos de quien realmente somos.
 
– La segunda, y relacionada con la anterior, es que cada vez creo más que lo más importante no es tanto definir los objetivos como la misión de vida. Sólo después de tener claro quién eres, podrás establecer unos objetivos alineados con tu esencia. Pregúntate cuál es tu misión de vida. Los objetivos, es decir, la manera de llevar eso a cabo llegará por si mismo.
 
Y en cualquier caso recuerda que si los objetivos no son específicos, medibles, alcanzables, retadores y acotados en el tiempo [metodología que desarrollo en Vivir sin jefe] son algo que se le parece mucho a unos objetivos pero que no lo son.
 
Y para acabar, te dejo reflexionando con una frase de Alejandro Jodorowsky: Sólo el descubrimiento de nuestro Dios interior, puede curarnos para siempre. Lo demás es andarse por las ramas.
 
Sergio Fernández
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