Lo tengo claro: la crisis que estamos viviendo no es una crisis económica, que posiblemente también, sino una crisis de valores y de sentido de nuestras vidas que se está manifestando en lo económico.
 
Este, creo, es el mayor reto al que nos enfrentamos como personas y como sociedad: dotar de sentido a nuestras vidas, a lo que hacemos y a lo que somos. Se trata de dejar de mirar hacia afuera y de empezar a mirarnos hacia dentro. Dejar de buscar fuera y empezar a encontrar dentro.
 
Saber cuál es el sentido de la vida es, aparentemente, algo difícil de encontrar. Y es posible que lo sea pero es urgente e importante que cada persona se enfrente en silencio a ella y la responda. Sólo con la respuesta, o teniendo la certeza de que se está en el camino de encontrarla, se puede vivir con sentido y, por tanto, con cierta paz y felicidad.
 
Puedes construir tu vida sobre arenas movedizas o sobre roca. Yo prefiero construirla sobre roca y por eso no dejo de preguntarme cada mañana cuál es el sentido de mi vida, qué he venido yo a hacer a este mundo y, sobre todo, de qué manera puedo resultarles de ayuda a los demás.
 
Esta es una de las preguntas claves. Me gusta mucho observar, charlar y compartir con otras personas. Y cuando encuentro una feliz, observo cómo lo ha logrado. Normalmente detrás de una persona feliz suelo encontrar a alguien que se siente bien porque ha encontrado el sentido de su vida, y con frecuencia lo ha hecho en alguna actividad en la que sirve a los demás.
 
Ayuda a los demás y, sin otro remedio, te ayudarás a ti mismo. Encuentra el sentido de tu vida y muchos de los problemas que tienes ahora desaparecerán. Cada uno de nosotros es libre de escoger en qué mundo quiere vivir y, por supuesto, tú también lo eres.
 
Sergio Fernández
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