Esta es la pregunta que abre el libro What I wish I knew when I was twenty [Lo que me hubiera gustado saber cuando tenía 20 años]de Tina Seeling. Y es uno de muchos ejercicios que propongo a los asistentes a los talleres que estoy organizando últimamente sobre mi libro Vivir sin jefe.

Lo propongo por dos motivos.

El primero es porque muchas personas afirman que no son emprendedoras porque carecen de capital, de dinero para empezar. El objetivo del ejercicio es reflexionar sobre si realmente hace falta dinero para empezar un negocio o no. Yo soy de los que pienso que antes que dinero lo que es necesario ta es una idea muy potente y talento. Sobre todo mucho talento. Me fascinan los negocios intensivos en talento. Otro día hablaré de dos conceptos que han hecho evolucionar mis ideas sobre el mundo de los negocios: el talentismo y el marxismo digital.

El siguiente motivo es porque me parece que este ejercicio obliga a hacer un ejercicio de creatividad, de pensamiento lateral muy potente y porque obliga a los asistentes a los talleres a salir de su zona de confort. A un taller, desde mi punto de vista, no se asiste sólo a tomar notas sino a moverse, a ponerse en marcha, a trabajar. Y este ejercicio te garantizo que no es de los que deja indiferente a quien lo experimenta.

En su libro, Tina Seeling cuenta algunas de las ideas aplicadas por sus alumnos.

Cuenta por ejemplo un equipo que se dedicó a reservar mesa en restaurantes y a revender la reserva en la propia cola del restaturante el sábado por la noche. Su beneficio fue de 600 dólares.

Otro de los equipos ofrecía a los ciclistas una revisión de la presión de los neumáticos de la bicicleta. Los ciclistas sólo tenían que pagar en el caso de que la presión fuese deficiente.

Y sin embargo el equipo que más dinero ganó fue el que se dio cuenta de que su activo más importante no eran los cinco dólares o las dos horas sino los tres minutos que tenían para presentar al resto de los compañeros lo que habían ideado. Y atención porque lo lo que hicieron estos alumnos fue vender ese tiempo a una agencia de empleo que deseaba contratar estudiantes en esa clase. Les cobraron 650 dólares por los tres minutos que tenían para hacer la presentación. Sencillamente brillante.

Si te parece interesante, en el enlace podrás encontrar más detalles.

De momento, yo te dejo con las preguntas…

¿Qué harías para ganar dinero si sólo tuvieras cinco euros y dos horas?

¿Y para emprender un negocio, si es que te interesa, con el mínimo de capital posible?

Sergio Fernández

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