¿Comes cuando tienes hambre o cuando es la hora? ¿Bebes cuando tienes sed o cuando te acuerdas o es el momento social de beber? ¿Te vas a la cama cuando tienes sueño o cuando es la hora?
A veces estamos tan acostumbrados al absurdo que resulta costoso verlo aún cuando lo tenemos delante de nuestros ojos. Recientemente escuché este diálogo:
– ¿Tienes hambre?
– ¿Qué hora es?
– Son las 14.30
– Ah, pues sí…
Y yo me pregunto ¿Por qué alguien podría responder a una pregunta sobre el hambre con una pregunta horaria?
Una de las pruebas más palpables de la sociedad de zombies en la que vivimos es que ya ni siquiera sabemos si tenemos hambre o sed. Nos guiamos por el reloj.
Hoy te dejo con una pregunta. Yo me la formule por primera vez hace un par de años y te garantizo que ha cambiado mis días y especialmente mis mañanas…
¿Cuando desayunas lo haces porque tienes hambre o lo haces porque es la hora?
Cuando me levanto me bebo un vaso de agua del tiempo [nada de agua fría] y si un rato después tengo hambre, desayuno. Y no tomo nada hasta que no tengo apetito. Independientemente de la hora. Me niego a hacer cosas porque las dicte el reloj o a hacerlas por inercia, como si fuera un zombie. Las verdaderas revoluciones empiezan por revoluciones personales y asequibles, como ésta.
Es fácil probarlo y te ayudará a ser más consciente de tu cuerpo y de tus necesidades.
Sergio Fernández
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