En esta cuestión tengo una teoría muy personal: uno es lo que celebra.

Celebrar es lanzarle un mensaje muy claro a la vida, a uno mismo y a los demás: esto que me ha pasado me gusta y quiero que me pase de nuevo.

Celebrar es mostrarse agradecido. Y a la vida le gustan los agradecimientos.

Uno es lo que celebra porque centra su atención en lo positivo que le ha sucedido. Acostúmbrate a celebrar, a lo grande o discretamente, solo o en compañía, como prefieras, los acontecimientos importantes de la vida.

Creo que el poder del ritual está infravalorado en nuestra sociedad. Aunque todas las culturas lo han desarrollado de una u otra forma, no somos conscientes del poder que lo simbólico tiene sobre nuestra vida. Y en este sentido, la celebración es, a mi juicio, una poderosa herramienta de transformación porque es un lenguaje simbólico que habla directamente a nuestro inconsciente.

Celebra como prefieras, pero celebra aquello que desees que te suceda de nuevo.

Yo, por mi parte, esta semana celebro un año de Vivir sin jefe. Se me ha pasado volando pero ya hace un año desde que hicimos la presentación del libro y desde entonces, Vivir sin jefe se ha reeditado nueve veces, ha tenido unas 400 apariciones en medios de comunicación, cientos de personas me han escrito en relación a éste, he impartido decenas de conferencias, cursos y talleres sobre cómo ser emprendedor… Y por eso, hoy, quiero dar las gracias a la vida y lo quiero celebrar, porque si la vida está de acuerdo, a mi me gustaría seguir haciendo este trabajo…

¡Gracias a la vida y gracias a todos vosotros!

Sergio Fernández

X