En el post de hoy te regalo un nuevo capítulo de Vivir sin miedos.

Pero antes, sólo comentarte que ya está todo preparado para la presentación de Vivir sin miedos. Atrévete a comenzar de nuevo del próximo JUEVES 28 DE OCTUBRE a las 19:00 en El Ámbito cultural de El Corte Inglés de la C/ Serrano, 52 de Madrid.

El regalo que haremos a los asistentes a la presentación será sorpresa, aunque de momento sí que puedo adelantar que estará relacionado con un seminario intensivo de varios días que celebraremos próximamente con el título Vivir sin jefe, diseñado para ofrecer el conocimiento y las herramientas necesarias para poder vivir sin jefe con éxito.

Te dejo con otro capítulo de Vivir sin miedos

¿Está seguro de que esa idea es suya?

 

Por todas partes, las facultades de economía, los periodistas, los ensayistas y los políticos toman los principales mandatos de estas nuevas tablas de la ley y con el apoyo de los grandes medios de comunicación lo repiten hasta la saciedad. Sabiendo que en nuestras sociedades mediatizadas, repetición equivale a demostración. [Ignasi Ramonet, El pensamiento único]

Dejar el mundo un poco mejor de lo que has encontrado[…]

haber jugado y reído con entusiasmo y haber cantado con pasión,

saber que alguna vida ha respirado mejor porque tú has vivido, eso es haber triunfado.

[Ralph Waldo Emerson]

Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor jodidamente grande. Elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Elige buena salud, colesterol bajo y seguro dental. Elige hipoteca a interés fijo.

[Comienzo de la película Trainspotting]

Sé que hablar de éxito y de fracaso suena a discurso norteamericano. Sé que es un tema tabú y que a lo mejor hasta le incomoda hablar sobre esto.

¿Pero sabe por qué creo que nos inquieta hablar del éxito y del fracaso?

Porque en esto, como en otras tantas cosas, nos han vendido la moto. Así de claro. Y en su día yo también me equivoqué, por supuesto. Hay una idea predominante de éxito que a muchas personas, a mi por ejemplo, nos parece sencillamente ridícula.

La publicidad, los medios de comunicación, la literatura, tus abuelos, tu compañero del colegio y tu vecino te han contado lo mismo una y otra vez: éxito es ser blanco, varón, llevar corbata, conducir un coche grande o caro y ganar mucho dinero. O bien ser una mujer rica, guapa, que está en forma y que es a la vez una profesional exitosa, una buena madre y una excelente ama de casa. En algunos detalles puede haber ligeros desacuerdos, pero en lo de ganar mucha pasta, suele haber consenso.

Por cierto, yo no digo que conseguir dinero tenga nada de malo. De hecho lamento sinceramente que entre tanta información inútil con la que me bombardearon el cerebro de pequeño no me enseñaran algo de educación financiera; tanto antes me hubiera empezado a ir mejor en lo económico. Lo que digo sencillamente es que la idea de que sólo ganando mucho dinero se puede ser feliz corresponde a una visión muy limitada del mundo.

Y los que no se ajustan a este esquema de querer ganar más dinero para tener más éxito son friquis, perdedores, antisistemas, idealistas o inadaptados. En esto hay un pensamiento único que da casi escalofríos. Y como la gota de agua, que a base de caer una y otra vez desgasta la piedra, la idea predominante de éxito, repetida una y otra vez, ha erosionado la capacidad de decidir de muchas personas.

Por eso mucha gente no quiere ni plantearse el tema del éxito: porque les recuerda a esa idea asfixiante de éxito con la que no comulgan o a la que no son capaces de llegar por más que se fatiguen corriendo.

Por eso ha llegado el momento de dotar de un nuevo significado a algunas palabras. Éxito, sin duda, es una de ellas.

Me parece imprescindible tomar conciencia de que hay una idea de éxito que aplasta y anula la vida de mucha gente sencillamente porque no se han parado un instante a replantearse si eso que están persiguiendo es realmente su éxito.

¿La idea de éxito detrás de la que corre la ha escogido usted? No se lo tome a mal, pero insisto… ¿Está seguro de que esa idea es suya?

Tiendo a desconfiar cuando hay algo en lo que todo el mundo parece estar de acuerdo. ¿Por qué ha desaparecido nuestra capacidad de sorprendernos cuando tantas y tantas personas comparten la misma idea de éxito?

El protagonista de la película Origen tiene un “trabajo” ciertamente singular: inocular ideas en otras personas con el objetivo de que éstas crean que son suyas. A veces pienso que, como en la película Origen, vivimos con ideas que no son nuestras, que nos han sido inoculadas por terceros. En el caso de la idea de éxito, creo que esto se hace especialmente evidente.

Debería haber tantas ideas de éxito como personas. Desgraciadamente hay menos; muchos viven con la idea de éxito de otra persona y por consagrar su vida a perseguir una idea de éxito ajena y castrante. Y esto es, sencillamente, trágico.

Por favor, defina su idea de éxito. Es urgente. Y, una vez que la haya encontrado, diríjase hacia ella, sin prisas, sin miedo y sin cesar, porque en su éxito se encuentra el de todos nosotros.

DEBERÍA HABER TANTAS IDEAS DE ÉXITO COMO PERSONAS; ¿SU IDEA DE ÉXITO ES SUYA?

Sergio Fernández

X