Esta mañana me ha sucedido una anécdota. Tenía una conferencia preparada de casi una hora. Poco antes de impartirla, me he enterado de que el tiempo del que disponía sería realmente de media hora. Y justo antes de empezarla me han comentado que tan sólo tendría 15 minutos.
La conferencia era para emprendedores españoles y marroquíes y, por supuesto, me he quedado con ganas de que reflexionáramos sobre muchas cosas que no ha dado tiempo a tratar, entre ellas esta metáfora sobre lo que supone ser emprendedor…
Alguien me contó el otro día que ser emprendedor es como tirarte desde un avión sin paracaídas, aunque con los materiales para fabricarlo.
Dispones de un tiempo limitado: O aprendes a hacerlo antes de llegar al suelo o te estrellas.
Me gustó la metáfora. Lo que pasa es que la encontré algo pobre.
La dificultad no reside en construir el paracaídas. Eso es relativamente fácil.
Lo complicado consiste en desarrollar el prototipo de paracaídas mientras te acuerdas de que a la vuelta de visitar a una compañía aérea por enésima vez para ver si ponen ya paracaídas en lugar de flotadores en los aviones, tienes que comprar detergente y una lechuga, mientras cumples los papeleos con las administraciones públicas con puntualidad castrense, mientras creas, innovas y te intentas echar la siesta, mientras atiendes las llamadas de posibles compradores de paracaídas y tratas de comprender el último avance tecnológico, mientras actualizas la paracaweb, piensas en los nuevos paracaídas con wifi y en los talleres de salto de paracaídas que podrías impartir la temporada que viene, mientras seleccionas colaboradores, mientras discutes con un proveedor en inglés por teléfono seis veces al día con una llamada en espera de tu pareja y otra de tu abuela y consigues que ninguna de las dos se enfade…
¿Sabes lo que me parece realmente complicado? Pasártelo bien mientras haces lo anterior.
Lo de fabricar el paracaídas es casi lo del menos. Aunque sin un paracaídas excelente se da por hecho que estás fuera del mercado, lo que es de nota es conseguir pasártelo bien mientras haces todo lo anterior.
Ese es el reto en el que estamos cada día. Este es uno de los desafíos que me más me gustan de ser emprendedor.
Conclusión: Si quieres ser emprendedor estudia a Leonardo Da Vincci porque, sobre todo al principio, te garantizo que estos hombres del Renacimiento tienen mucho que enseñarnos. Pero sobre todo, aunque creo que de esto ya he hablado, lee biografías, autobiografías o mira películas de personajes que por el motivo que sea te parezcan inspiradores. Las biografías, al menos para mí, suponen una poderosa fuente de aprendizaje.
Conclusión 2: Ser emprendedor te podrá dar muchas experiencias, y eventualemnte te dará mucho, eso tenlo por seguro, pero ten por seguro también que te exigirá mucho.
Conclusión 3. Mientras escribía este post, me he acordado de algo que he escuchado estos días: Para ser emprendedor hay que tener los pies en el suelo y la cabeza en el cielo… ¡Que bueno: pies en el suelo y cabeza en el cielo! ¡Me gusta!
Sergio Fernández
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