Que alguien escriba un libro extraordinario es sorprendente. Que escriba dos me deja directamente desconcertado pero que prácticamente todo lo que escriba tenga interés es algo que requiere mucho talento, esfuerzo y dedicación.

Pues bien, si Márketing permisivo y Tribus me dejaron sorprendido y llevaron a algunos cambios importantes en mi vida profesional, La Vaca púrpura me ha vuelto a dejar sorprendido. Sin ser tan brillante como otros títulos de Seth Godin, es un libro que recomiendo desde ya a todas aquellos emprendedores o trabajadores por cuenta ajena que quieran mejorar en su desempeño profesional.

La tesis del libro es más o menos esta: Deja de pensar que el márketing te sacará las castañas del fuego.

Lo único que puede salvar tu empresa de la ruina [y esto es de mi cosecha pero todas las empresas y profesionales estamos a un año de un mercado completamente desconocido y quizá de la ruina] es que desarrolles productos extraordinarios.

A un producto extraordinario no le hace falta tanta publicidad ni tanto márketing.

Esto es algo que de puro evidente nadie lo dice pero estoy minuciosamente en sintonía con este punto de vista.

Hemos vivido unos años en los que la cosa funcionaba más o menos así: si eras el responsable de publicidad de una empresa sabías que por el mero hecho de anunciarte en un medio de comunicación obtendrías normalmente un retorno económico en términos de venta. Hoy, por fin, las cosas funciona de una manera muy diferente y esto es algo que está cambiando las reglas del juego. Y aquí viene lo bueno: cuanto más pequeña sea tu idea o tu empresa más se puede beneficiar de este cambio… si aprendes a hacerlo, claro esta.

Estas son sólo algunas de las notas que he tomado durante la lectura de este interesantísimo libro:

– Al consumidor posconsumo ya no le queda nada que comprar. Tenemos todo lo que necesitamos, queremos muy pocas cosas y estamos demasiado ocupados para perder el tiempo investigando algo que usted se ha esfrozado en crear para nosotros.

– Creo que ha llegado un momento en el que no podemos apuntar directamente a las masas. Hemos creado un mundo en el que la mayoría de los productos son invisibles […] Deje de anunciarse y comience a innovar.

– Los priductos con futuro han sido creados por gente apasionada. A menudo las grandes empresas se esfuerzan en minimizar cualquier cambio…

– Antes de la era televisión- industria: Productos estándar, Anuncios dirigidos a todos, miedo al fracaso, ciclos largos, cambios pequeños. Era post- televisión: Productos extraordinarios, anuncios dirigidos al primer adoptante, miedo al fracaso, ciclos cortos, grandes cambios.

– Mi objetivo es dejar claro que es más seguro arriesgarse, reforzar el deseo de la gente de hacer cosas realmente increíbles. Una vez visto que los viejos métodos ya no van a ninguna parte, se hace imperativo crear cosas de las que valga la pena hablar.

– Lo contrario de extraordinario es muy bueno. […] Las fábricas establecen criterios de calidad y tratan de cumplirlos. Eso es aburrido. Muy bueno es algo que ocurre todos los días y que no merece la pena mencionar.

– En casi todos los mercados el puesto aburrido ya está ocupado. El producto diseñado para gustar a la mayor cantidad de público posible ya existe y desplzarlo es muy difícil. Esa misma inocuidad es su mejor baza […] El verdadero crecimiento llega con productos que molestan, ofenden, no gustan, son demasiado caros o demasiado baratos…

– Casi todo lo que no hace es el resultado del miedo, la inercia o una falta histórica de alguien preguntando ¿Por qué no?

Sergio Fernández

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