Los libros tienen un alma que va más allá del propio texto, un algo indescriptible que es como el autor, y que va más allá de los capítulos o el mensaje. Hagámoslo es una inyección de adrenalina, un subidón de energía, una invitación a desafiar el status quo, un reto a cuestionar qué estás haciendo en tu vida. Son dos tazas de café mezcladas con Coca Cola.

Así es Hagámoslo. Pero Permíteme que te cuente una anécdota antes de hablarte de Hagámoslo, una especia de autobiografía de Richard Branson que he devorado casi de un tirón.
Hace años yo vivía en Londres. Era muy pobre y muy feliz.

Un día pensé que lo mejor que podría hacer para seguir siendo al menos igual de feliz y algo menos pobre pero, sobre todo, para aprender inglés sería meter la nariz en cualquier organización relacionada con lo que había estudiado.

De acuerdo que yo tuve la osadía de llamar por teléfono, pero fue un milagro [calificarlo de suerte no haría honor a la esencia del suceso] lo que posibilitó una reunión con el responsable de un departamento de márketing del Ayuntamiento de Londres.

Pero lo verdaderamente milagroso sucedió a partir de entonces: a la tarde siguiente allí estaba yo, trabajando en prácticas, sirviendo tes y haciendo las llamadas que nadie quería hacer. Pero sobre todo con las orejas bien abiertas a todo lo que pasaba por allí.

Así fue como conseguí pasar un tiempo valiosísimo en un organismo que dependía de uno de los múltiples Ayuntamientos que integran el Ayuntamiento de Londres.
Pues resulta que la persona que me ofreció esta oportunidad había trabajado con Richard Branson, autor de Hagásmoslo, en Virgin y era de la cultura del “¿Por qué no? Hagámoslo”.

Esto fue lo que posibilitó el improbable suceso de que este persona aceptara como ayudante a una persona, un servidor, con un inglés por aquel entonces bastante mejorable, pero que había tenido la osadía de llamar por teléfono para ofrecerse como consultor de comunicación..

Así que contra toda probabilidad, allí estaba yo: recién llegado de Madrid y en prácticas en el Ayuntamiento de Londres. Las prácticas consistían básicamente en organizar eventos y en actualizar la base de datos, dos tareas que nadie quería hacer. Sea como sea, a mi me parecía de lo más divertido ponerme a hacer llamadas… lo que catapultó mi inglés a una velocidad vertiginosa.

Cuento todo esto para compartir contigo algo que aprendí desde ese primer encuentro y durante todo el tiempo que trabajé allí y que, por supuesto, aún hoy sigo practicando… es la idea del ¡Hagámoslo!, es la idea del ¿Por qué no?… que tanto ha marcado la diferencia en mi vida y que leyendo la autobiografía de Richard Branson tan bien he comprendido, tanto he reconocido…

Sólo añadir que esa persona que me regaló esa oportunidad fue, además, la persona con la que descubrí el coaching y la que fue mi primer coach algunos meses más tarde. Una persona que no me preguntó por mi título ni por mi experiencia. Simplemente ofreció una oportunidad a alguien que tenía ganas de hacer cosas. Esa persona sólo dijo, “Hagámoslo”

Y ese es el título de este libro que hoy quiero recomendarte.

El sabor de boca que deja es sensacional y la enseñanza que deja es esta cuya impronta tanto ha marcado mi vida: Hagámoslo.
Es un libro divertido en el que Bradson cuenta cómo fundó el imperio Virgin, las anécdotas que le han sucedido dando varias veces la vuelta al mundo o algo que me ha encantado saber que hace, porque yo soy de la misma Escuela: “Si algo no es divertido no lo hagas”.

Leyendo el libro sabrás cómo fundó una compañía de aviones con tan solo un avión y con British Airways en su contra. También cómo consiguió comprar una isla en el Caribe por una décima parte del precio que le solicitaban.

El texto además introduce un tema que a mí me parece esencial y es el de la ecología y reflexiona ampliamente sobre lo que Branson llama “Capitalismo Gaia” o un nuevo modelo de capitalismo más concienciado con el impacto ecológico de nuestras decisiones.

Te recomiendo Hagámoslo si eres emprendedor o si tienes pensado serlo, si estás atravesando una crisis de sentido o si necesitas volver a recobrar la confianza en que es posible lograr objetivos. También si quieres pasar un rato realmente divertido e inspirador escuchando las divertidas batallitas de una persona que es toda una figura en el Reino Unido y que seguramente seguirá dando qué hablar. Te recomiendo Hagámoslo como antídoto contra ese virus tan frecuente de la parálisis por análisis. Lo recomiendo también para jóvenes o adolescentes frustados con el sistema educativo ya que este libro podrá resultarles de inspiración porque, encima de todo esto, Richard nunca llegó a terminar sus estudios.

¡Hagámoslo!

Sergio Fernández
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