La segunda edición de Vivir sin miedos ya lleva un tiempo en la calle así que hoy me apetece celebrarlo regalando otro de sus capítulos.

En este caso, con el primer capítulo que escribí del libro.

Cuando me plantee el reto de escribir un libro que resultase útil a las personas que quisieran atreverse a comenzar de nuevo, llegué a la conclusión de que lo primero que tendrían que hacer estas personas sería aprender a pensar de otra manera diferente.

Así que cuando me senté por primera vez a escribir en aquella soleada tarde de noviembre de 2009, llegué a la conclusión de que hay diferentes modos de llegar al objetivo de pensar de otra manera pero que, sin duda, una de los más divertidas es someter a nuestro cerebro a un bombardeo de información nueva mediante la lectura de los libros adecuados. Y por eso arranqué con este capítulo.

Te dejo con un regalo para celebrar esta segunda edición de Vivir sin miedos: el primer capítulo que escribí…

Sergio Fernández

¿Está leyendo los libros que le llevan a la vida que desea?

Nunca he dejado que el sistema educativo interfiera en mi educación [Mark Twain]

Cuando lean, no sólo consideren lo que el autor piensa, consideren lo que ustedes piensan. Deben buscar su propia voz. Cuanto más esperen para empezar, menos posibilidades tienen de encontrarla. Thoreau dice que la mayoría de hombres viven en desesperación silenciosa. No se resignen a eso. Libérense… [De El club de los poetas muertos]

La lectura de los buenos libros es como una conversación con la gente más fina de las generaciones pasadas [Descartes]

Una de las cosas que recuerdo haber hecho desde muy niño es leer abundantemente. A veces pienso que hay algo de huída, enfado o disconformidad con el mundo en las personas que hemos leído tanto desde jóvenes.

Sea como sea, el caso es que esta práctica ha marcado una gran diferencia en mi vida. Leer es poder conversar con las personas del planeta que uno quiere. ¿Se da cuenta de lo que supone esto? Cualquier persona ha pasado alguna vez por la experiencia de charlar un rato con una persona y que esta conversación le aportara posteriormente la inspiración suficiente para ver las cosas de otra manera. Pues los libros, para mi, facilitan esto con las personas más interesantes de otros países, épocas o idiomas. Un verdadero regalo. Un milagro.

Para reescribir el guión de una vida hace falta inspiración. Mucha inspiración durante mucho tiempo. Y además de relacionándose con las personas adecuadas, encontrará una potente fuente de inspiración en los libros adecuados.

Una de las preguntas que suelo formular en mis sesiones de coaching es ¿Qué está leyendo o qué ha leído últimamente? No estoy seguro de que esto sea muy ortodoxo pero me proporciona mucha información. Una de las maneras más eficaces que existen de cambiar o mejorar nuestra vida o de encontrar inspiración es leer sobre ese tema.

Alguien quiere convertirse en deportista profesional, por ejemplo. Pues lo que yo le aconsejo es que lea todo lo que pueda sobre deportistas a los que admire, que vea películas sobre ese tema, que lea biografías o, mejor aún, autobiografías de los deportistas que le sirvan de inspiración. Que colonice el imaginario de su cerebro con información relativa a lo que quiere. Esto no significa que tenga que dejar de leer otro tipo de libros que le apetezca leer; pero sí que empiece a leer los libros que le van a llevar a la vida que desea.

Cuando hace años empecé a impartir clases como profesor de cine, sólo en los meses previos visioné unas 250 películas a razón de dos o tres al día y leí más de 50 libros sobre cine. Y este tipo de práctica es algo que después he repetido en ocasiones. ¿Por qué? Sencillamente para reprogramar mi cerebro. Para mi, está claro: en cada momento de mi vida selecciono los libros que me ayudan a llevar la vida que deseo o que necesito, lo que además hace que disfrute estas lecturas enormemente.

Hay un dicho que afirma “Cuida tus pensamientos porque se convertirán en palabras. Cuida tus palabras porque se convertirán en acciones. Cuida tus acciones porque se convertirán en hábitos. Cuida tus hábitos porque son tu vida”. Según esta frase, todo comienza en los pensamientos. La vida que tenemos es consecuencia de lo que pensamos.

Diferentes pensamientos generan diferentes emociones. Un pensamiento o una palabra concreta puede incluso cambiar la configuración hormonal de una persona. Cada emoción conduce a un tipo de acciones y en función de las acciones que llevamos a cabo obtenemos unos resultados u otros. Simple y revelador.

En el largo plazo, lo único que puede marcar la diferencia en la vida de una persona, lo único que provocará que viva una vida u otra es la manera que tiene de pensar.

Una sola idea encontrada en un libro, o por supuesto en una conversación, puede cambiar definitivamente y para siempre el resto de su vida. ¿Se ha dado cuenta de las implicaciones que tiene esto?

Los seres humanos somos como los ordenadores. Tenemos un hardware [el cerebro] y un software [las ideas y creencias con las que vemos el mundo]. Un ordenador sólo puede hacer lo que su software le indique. Por eso es tan importante leer los libros adecuados y beber de las fuentes adecuadas.

Ellos modificarán el software. Leer libros adecuados es como instalar programas autoejecutables en nuestro cerebro: harán su trabajo queramos o no.

Las creencias inadecuadas son como los virus para el ordenador: pueden dañar el resto de los programas. Al igual que supongo que toma ciertas precauciones para evitar que un virus pueda infectar su ordenador, o su cuerpo, debería hacer lo mismo con los virus cerebrales. Apuesto a que en este momento de su vida le están causando más problemas las ideas-virus que tiene y que son falsas que las que aún no conoce. Mucho cuidado con las ideas- virus.

En este momento, quizá esté pensando que no tiene tiempo para nada y mucho menos para leer. Es cierto que llevamos un ritmo en el que resulta difícil encontrar un rato para leer o para pensar. Más aún en las grandes ciudades. Yo mismo sé lo difícil que resulta. Pero los días tienen 24 horas para todo el mundo y en último término se trata sólo de una cuestión de priorizar. Todos, lo sepamos o no, y lo trágico es que con frecuencia no lo sabemos, priorizamos unas compañías frente a otras y unas actividades frente a otras.

Lo que quiero decir es que si no encuentra un rato para leer es simplemente porque está priorizando otras actividades. No hay más. Si es lo que ha decidido, estupendo, pero no diga que no tiene tiempo. ¿Cuándo va a tenerlo? ¿Cuando los días tengan 26 horas? Piénselo.

¿Qué podría eliminar de su agenda actual para encajar media hora de lectura al día? Sinceramente, si no puede obtener media hora al día para leer, su situación tiene que ser realmente crítica. Y si es así, con mayor razón debería leer porque será una de las pocas maneras de que encuentre nuevas ideas para sacar su vida del atolladero actual.

Una de las ideas que más me ha servido, y que encontré por cierto en un libro, es la del modelaje. Modelar es simplemente hacer lo mismo que hace otra persona que está teniendo éxito en algo en concreto. El objetivo de hacerlo de la misma manera es conseguir los mismos resultados. Pues bien, aquellas personas que para mi son un modelo de felicidad y de vida plena, prácticamente siempre son grandes lectoras. Y eso a mi me da un pista importante.

Algo que me sucede a menudo es que alguien me pregunta por el precio de alguno de mis libros. Cuando esto sucede, siempre pienso, y si resulta oportuno además lo digo, que a mi juicio, la pregunta es incorrecta. El precio no importa. La pregunta debería ser otra: ¿Este libro tiene el potencial para revolucionar mi vida? ¿Este libro me ayudará en mi camino en este momento? ¿De qué trata? ¿Cuál es la idea principal?… Se me ocurren mil preguntas pero el precio es irrelevante porque en último término siempre se puede pedir prestado el libro en la biblioteca. Adquirir o rechazar un libro por el precio es un lamentable error. Lo que hay que preguntarse es si ese libro es el adecuado en este momento y para ello examinarlo, mirar el índice, preguntar a amigos y colegas, dejarse guiar por la intuición… pero nunca preguntarse cuánto cuesta.

Y para acabar, voy a compartir algo que hago con cierta frecuencia. Cuando encuentro a alguien que me inspira o que es para mi un modelo en algo, si me acuerdo y si es oportuno hacerlo, le suelo preguntar qué ha leído últimamente que le haya gustado especialmente o qué libro me recomienda leer.

Con esta sencilla práctica aumento drásticamente el número de libros interesantes que caen en mis manos.

Está claro: o está leyendo los libros que le acercarán o le mantendrán en la vida que desea o no lo está haciendo. Y si no lo está haciendo, está perdiendo una gran oportunidad.

Sergio Fernández

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