Hoy me siento bien. No es que las cosas vayan mejor que nunca ni nada por el estilo. No ha sucedido nada glorioso ni que vaya a capturar la atención de todo el mundo en la mesa. No hay titulares, vaya. Lo siento. Es sólo que hay días en los que por alguna extraña razón que desconozco el presente lo inunda todo.

Y cuando eso pasa, en ese momento perfecto, sólo cabe cerrar los ojos un instante y gozar ese sentimiento en toda su plenitud… y hacerlo sin intentar agarrarlo porque en cuanto lo intentes agarrar… ¡Zas! ¡Ya se te ha ido!

Y eso es lo que he hecho hoy, dejarme inundar por un presente que lo ha llenado todo no porque contenga todo lo que deseo sino precisamente por lo que es: presente.

Hoy me siento bien. Estos días en los que soy consciente, aunque sólo sea por un instante, de que el presente ya contiene todo lo que necesito para ser feliz [repito: todo], ese día, si viviera en una tribu, los chamanes centenarios me darían un abrazo solemne que sería el símbolo del acceso al mundo de los hechiceros sabios que contienen la sabiduría ancestral. Hoy ha sido uno de esos días en los que he accedido a ese estado [Aunque, te confieso, ningún hechicero me ha dado ningún abrazo lleno de solemnidad].

Hoy me siento bien. Estoy en paz con el pasado y también con el futuro. Con los dos. Sé que son perfectos y que contienen todo lo que necesito para aprender lo que quiera que sea que tengo que aprender en este viaje por la Tierra. Estoy agradecido con todo lo que me ha pasado, me pasa y me pasará.

No creas que todo es como yo lo diseñé, para nada. Es sólo que he tomado consciencia de que la Vida sabe más que yo y de que desde la mente grande las cosas que pasan tienen más sentido que las que mi mente pequeña se había empeñado en conseguir. Estoy tan agradecido con cada suceso de la vida que podría estar un año hablando de ello en este blog [Nota: Puedes estar tranquilo; no lo haré].

Hoy me siento bien porque me di de baja de Director General del Universo. Ahora soy sirviente de la vida y estoy allí donde más puedo aportar. Y eso lo ha cambiado todo.

Hoy me siento bien. Quizá se porque me he dado cuenta de que la felicidad es consecuencia no de los resultados que obtengo ni siquiera de lo que hago sino de que tome todas y cada una de mis decisiones desde el amor. No es que me sienta bien porque acierte siempre, que no lo hago, sino porque estoy entrenándome denodadamente para tomar todas y cada una de las decisiones desde ese sitio en el que decido desde lo que quiero y no desde lo que no quiero. Pero no te creas… me ha tomado un buen rato entender esto. Sigo entrenando.

Hoy me siento bien. Es difícil de explicar pero me siento protegido de alguna manera por la Vida…

Hoy me siento bien. Quizá porque me siento muy afortunado de estar por este mundo y de hacer lo que hago acompañado de personas maravillosas [en realidad todas lo son, lo que pasa es que hay que tener el ojo entrenado]. No es que viva todo el día en una luna de miel pero vivir las relaciones desde la consciencia hace de este viaje algo realmente extraordinario. Gracias por estar por aquí cerca…

Hoy me siento bien… quizá influya que lleva toda la tarde sonando Jack Johson a todo volumen… jejeje… primero en la bici y después en casa con una puesta de sol espectacular… Hoy me siento bien, quizá sea porque me apetece comerme el fin de semana a cucharadas…

Hoy me siento bien. Y tu también puedes porque sentirse bien es ante todo una decisión que puedes tomar ahora mismo, mientras lees esto. Sentirse bien es inevitable cuando se toma cada decisión desde el amor. Sólo eso.

¡Feliz fin de semana! ¡Arrancamos!

Sergio Fernández

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